¿Sabéis esa sensación mezcla de sorpresa y de felicidad que se os queda cuando elegís ver una película al azar sin mucho entusiasmo y después os encontráis con una obra maestra? Espero que hayáis podido vivirlo, porque es una verdadera experiencia y una buena dosis de endorfinas. Reconozco que a mí me ocurrió con Intocable, y no había vuelto a experimentarlo hasta que llegó a mis manos El secreto de la ciudad blanca.

Sé que aquí la película (o mejor dicho, el peliculón) Intocable no tiene mucho que ver, pero me gusta comparar experiencias para explicar sensaciones, y en este caso fue justo lo que ocurrió.

Como he dicho, El secreto de la ciudad blanca “llegó a mis manos”, no lo busqué especialmente ni tampoco había encontrado demasiadas referencias a la obra. Reconozco también que comencé a leerlo porque en aquel momento no tenía ningún otro libro en mi lista, y con cada letra, palabra, frase y página que desvelaba, fui descubriendo una auténtica maravilla. Así, con todas las letras, desde la M hasta la A.

La trama es espectacular: una serie de asesinatos con un patrón común que vuelven a comenzar veinte años después de que tuviera lugar el último de ellos, justo cuando el arqueólogo que fue juzgado y condenado va a terminar su estancia en prisión. A partir de ahí, la autora nos transmite, con una narración ligera y cautivadora, toda la sucesión de hechos que tendrán lugar hasta que se resuelva todo (o no).

Como muchas obras que he leído últimamente, la trama nos sitúa en dos épocas diferentes, que se irán alternando para ir descubriendo detalles que nos harán juzgar por nosotros mismos quién nos parece culpable y quién no. Y os aseguro que no hay ni un sólo personaje del que no haya llegado a pensar que estaba involucrado en las matanzas.

Mención especial cabe hacer al entorno: la ciudad de Vitoria y alrededores. Personalmente, no conozco la ciudad ni la zona, pero la mera descripción de los lugares, de sus celebraciones, de las gentes que los habitan, hace que pueda imaginarme clara y nítidamente Vitoria. Desde luego Eva Gª Sáenz de Urturi realiza un verdadero homenaje a la ciudad.

Poco más tengo que añadir, porque como empiece a desgranar la trama terminaré contando cosas que no debo. Sólo os pido una cosa: por favor, leedlo y disfrutadlo.

Lo mejor. El desenlace, sorpresa tras sorpresa.

Lo peor. No podrás dejar de leer, incluso aunque tengas cosas que hacer.

Dónde leerlo. Éste es un libro de momentos: el tren, una sala de espera, el desayuno… ¡Cualquier momento de tiempo en blanco es bueno!

 

Sinopsis (Fuente Planeta de Libros)

Tasio Ortiz de Zárate, el brillante arqueólogo condenado por los extraños asesinatos que aterrorizaron la tranquila ciudad de Vitoria hace dos décadas, está a punto de salir de prisión en su primer permiso cuando los crímenes se reanudan de nuevo: en la emblemática Catedral Vieja de Vitoria, una pareja de veinte años aparece desnuda y muerta por picaduras de abeja en la garganta. Poco después, otra pareja de veinticinco años es asesinada en la Casa del Cordón, un conocido edificio medieval.
El joven inspector Unai López de Ayala —alias Kraken—, experto en perfiles criminales, está obsesionado con prevenir los crímenes antes de que ocurran, una tragedia personal aún fresca no le permite encarar el caso como uno más. Sus métodos poco ortodoxos enervan a su jefa, Alba, la subcomisaria con la que mantiene una ambigua relación marcada por los crímenes… El tiempo corre en su contra y la amenaza acecha en cualquier rincón de la ciudad. ¿Quién será el siguiente?
Una novela negra absorbente que se mueve entre la mitología y las leyendas de Álava, la arqueología, los secretos de familia y la psicología criminal. Un noir elegante y complejo que demuestra cómo los errores del pasado pueden influir en el presente.

 

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