Si tuviera que resumir este libro en una sola palabra, creo que me quedaría con “sorprendente”. Según la RAE, “sorprendente” tiene dos significados, y en los dos encaja perfectamente:

1. adj. Que sorprende o admira.

2. adj. Peregrino, raro, desusado, extraordinario.

Sorprende, y mucho, porque cuando leí la sinopsis esperaba una narración con encanto sobre el mundo de la moda en el París de los años 30, y me he topado con historia europea y española, con misterio, con amor y con aventuras.

Peregrina y extraordinaria también, pues no es una obra al uso: se atisba el ascenso del nazismo, pero como se debió haber vivido en lugares alejados de la propia Alemania; se desarrolla la Guerra Civil española, pero desde el punto de vista europeo donde la mayor parte de la gente no quería saber demasiado; y se habla de la moda parisina, pero desde el interior de las “maisons” y su funcionamiento. Y todo ello en un contexto de inocencia-amor-desengaño-esfuerzo que aporta un tinte original y diferente a los hechos.

La autora encaja perfectamente todos estos elementos y conforma un puzzle perfecto para mostrar los hechos que asolaban Europa a finales de los años 30, sin hablar directamente de ellos o sin necesidad de incorporar un protagonista que los viviera de primera mano (al menos, no directamente).

Si me seguís, sabréis que no me gusta contar demasiado las tramas de los libros que reseño para evitar hacer posibles spoiler. Sin embargo, en este caso no puedo evitar hablar de Alix Gower; una protagonista que se gana su papel por pleno derecho. Por su forma de enfrentarse a las dificultades, por su empeño en lograr sus sueños, por su afán de aprender para conocer mejor a las personas que la rodean. Por la gran personalidad que Natalie Meg Evans ha sido capaz de crear con su escritura.

Verrian Haviland y Danielle Lutzman son, bajo mi punto de vista, los otros grandes personajes de la historia y dos grandes personalidades a las que la autora da forma también con un estilo literario único.

No me quiero olvidar de mencionar el que, para mí, es el gran homenaje que Evans hace de Picasso y su “Guernica”, al que dota de presencia y significado con la excelente descripción y explicación que incluye del mismo, bien hilado con la historia de Alix. Sin caer en el error de incorporar encajes forzados e innecesarios. 

En definitiva, la definición perfecta de un libro bonito, interesante y entretenido. ¿Qué os parece a vosotros? ¿Habéis leído el libro o habéis pensado leerlo? ¡Os animo a que lo hagáis y paséis una feliz lectura!

Lo mejor. La forma de hilar la historia principal con el contexto socio-político de la época. Las escenas de tensión que trascienden las páginas y llegan al lector.

Lo peor. La rabia que despertarán algunos personajes y situaciones.

Dónde leerlo. Tarde de lluvia, sofá y manta serán los aliados perfectos para disfrutar de este libro.

Sinopsis (Fuente Me gusta leer)

Alix acaba de llegar al París de los años 30 y tiene lo que hay que tener: talento para la moda, empeño y ambición. «Un día, las damas envueltas en pieles de zorro vendrán a mi tienda y me suplicarán que les permita comprar mis diseños», se dice mientras despierta miradas de admiración al bajar por la Rue du Louvre, pero la realidad se impone: el mundo de la alta costura tiene sus leyes y para triunfar a veces no basta con tener un buen par de tijeras en las manos.

Los timadores de poca monta pronto se dan cuenta de la habilidad de Alix para copiar patrones y estampados, y la joven a punto está de caer en el tráfico de la falsificación de prendas, defraudando a los diseñadores que más admira.

Natalie Meg Evans ha puesto hilo a la aguja de su talento y nos propone un viaje con la joven Alix por las calles parisinas donde trabajaban Chanel, Lanvin y Hermès…un mundo de texturas y colores que son una auténtica tentación.

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