Esta mañana he despertado en una cama enorme, con suavísimas sábanas blancas y unas vistas espectaculares de la ciudad de Honolulu. ¡Qué maravilloso lugar! ¡Qué azul y qué verde es todo! Lástima que todo haya ocurrido en mi vida imaginaria… En mi vida real he despertado también en una cama enorme, pero envuelta en un edredón con olor a “Mimosín” y con una asombrosa niebla llamando a la ventana.

Esa combinación paralela de dos realidades es, justamente, lo que hace con gran destreza y acierto Mara Torres en su libro “La vida imaginaria. Una explosión de realidad, muy real, de cómo vivimos nuestro día a día y cómo lo adornamos con dosis de “yo quieros” que muchas veces hacen que sea más llevadero.
Os cuento la verdad; esta obra fue finalista del Premio Planeta 2012 y fue entonces cuando la leí; pero hace unos días la saqué de mi estantería para olerla (me encanta respirar el aroma de los libros que llevan tiempo compartiendo espacio con otros) y recordé las tardes de sofá y sonrisas que pasé con aquel libro entre las manos (pocas tardes, todo sea dicho, porque lo leí muy rápido). Curiosamente, fueron tardes navideñas, y quizá es por eso que, sin hablar de Navidad, este libro me parece idóneo para estas Fiestas.

Por eso, cuando daba forma a mi idea de recomendaros varios títulos, éste es uno de los primeros que me vino a la mente. Actual, ligero, original y muy, muy entretenido, hace un maridaje perfecto con un chocolate caliente y un trozo de turrón.

El libro completo transcurre desde el punto de vista de la protagonista, Nata, que va narrando en primera persona cómo es su día a día después de la ruptura con Beto, su gran amor. Muestra una personalidad muy marcada, tanto que me resultaba sencillo incluso ponerle la cara de alguna que otra persona conocida. Y por esa misma razón os podrá caer genial, pero también regular o mal. Incluso diría que para mí ese es uno de los puntos fuertes de la obra: su capacidad para generar simpatía o rechazo con una simple forma de ser, de pensar, de hablar o de actuar.

Otro de los rasgos que más me atrajeron de “La vida imaginaria” es el lenguaje que emplea Nata. Muy cercano, muy directo y muy coloquial. Ya no es que percibas que te esté haciendo partícipe de sus alegrías y, sobre todo, de sus penas; es que puedes llegar a sentirte tan identificada con ella (especialmente si estás en la última veintena o en la treintena) que tu mente se convierta en la propia protagonista. ¿No es genial poder ser protagonista de un libro? Aunque quizás en este caso lo que menos nos apetezca sea estar
en su piel… Las cosas como son.

¿Y vosotros cómo is imagináis vuestra vida? Quizá os apetezca inspiraros esta Navidad con Fortunata Fortuna y sus historias, ¿no?

Lo mejor. El lenguaje sencillo y coloquial que te harán sentir identificado con la protagonista. Es un libro muy fácil de leer.

Lo peor. La frustración que sentirás en algunos momentos junto a Nata.

Dónde leerlo. ¡En Navidad cualquier momento y lugar es bueno!

 

Sinopsis (Fuente Casa del Libro)

¿Qué pasa por tu cabeza cuando la persona a la que quieres se va? ¿Qué haces con tu vida cuando tienes que pensarla otra vez? ¿Te la inventas? El mundo de Nata se llena de preguntas cuando Beto la deja. Pero el tiempo no se detiene, y los episodios que Nata cuenta de su propia historia la van llevando hacia un lugar donde todo vuelve a ser posible. Novedosa y contemporánea, esta novela tiene el nervio de un relato confesional, divertido y emocionante. Pero, por encima de todo, descubre a Fortunata Fortuna, un personaje fascinante que ha venido al mundo de la ficción para quedarse.

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