¿Cómo reseñar un libro que tiene tanto y que da tantísimo? En ocasiones nos encontramos con obras que nos dejan sin habla, perplejos ante la inmensidad de sus palabras y la profundidad de sus tramas; libros que permanecen en nuestras cabezas durante muchos días, semanas, o incluso años después de haber consumido cada una de sus páginas. Y en eso Dispara, yo ya estoy muerto, es uno de los grandes.

Para mí, una novela magnífica que estoy segura que con el tiempo se convertirá en una de las grandes de nuestra literatura. Y es cierto que no es nueva, Julia Navarro ha publicado incluso después Historia de un canalla, pero ya os comenté en un post anterior que no soy partidaria de tener que leer todo “en su momento de gloria”; me encanta degustarlo cuando me entre ese gusanillo de su lectura, aunque hayan pasado años como en este caso.

Ojo, no creo que sea una novela para todos. Como estaréis adivinando ya para mí su lectura es imprescindible, pero considero acertado avisar de que es importante estar habituado a leer y a seguir tramas complejas.

En este caso, el título deja entrever acción, pero la obra tiene mucho más:

Historia, mucha historia y bastante desconocida en general. Mucho se ha hablado sobre las dos Grandes Guerras, especialmente la segunda, pero no tanto sobre ese espacio de tiempo que comienza con los nazis y termina en Palestina, antes de los conflictos de Oriente Próximo que copan los informativos. ¿Cómo comenzó todo? ¿Cuándo se creó Israel? ¿Por qué todas esas guerras? Sin duda, un imprescindible si quieres conocer su “razón de ser”.

Amistad, en grandes cantidades y a prueba de bombas, nunca mejor dicho. Amigos que perduran en el tiempo y que embellecen la raza humana.

El paso del tiempo, un gran valor para los que lo ven y lo viven. Reconozco que adoro los libros que nos dejan asomarnos a esa parte humana de los personajes, poder ver cómo crecen y cómo evolucionan. ¡Maravilloso en este caso!

Acción, muy bien escrita y excelentemente descrita que activará tu palanca del “un poquito más” o “ya no puedo dejarlo”.

Podría seguir diciendo puntos fuertes durante un buen rato: personajes, trama, alternancia de épocas… pero lo mejor es que lo descubráis por vosotros mismos y os sorprendáis como he hecho yo.

Considero que es necesario hacer una mención especial a Julia Navarro, artífice de la maravilla y creadora de grandes momentos de lectura. Su manejo de los tiempos y de la descripción y su gran conocimiento sobre todo lo que escribe, hacen de ella digna poseedora del título de Maestra. Sin duda su presencia se adivina siempre cuando está detrás.

Si decidís leerlo, feliz aventura y ¡feliz lectura!

 

Lo mejor. La historia, los personajes y el final (hay quien dice que es previsible, supongo que dependerá de cada uno y en mi caso no lo fue).

Lo peor. Es un libro con peso, en todos los sentidos; muchas páginas y mucha descripción, es importante estar habituado a leer.

Dónde leerlo. Mi ideal sería en un sofá dentro de una biblioteca con estanterías blancas, que respire paz y tranquilidad por todas sus esquinas. Como no siempre es posible, que al menos sea un lugar tranquilo.

 

Sinopsis (Fuente Casa del Libro)

Hay momentos en  la vida en los que la única manera de salvarse uno mismo es muriendo o matando. Marian Miller, cooperante de una ONG, debe realizar un informe sobre los asentamientos ilegales de los judíos en territorio palestino. Para ello pretende recoger las versiones de ambos lados, una decisión que la llevará a citarse en Jerusalén con Ezequiel Zucker, un anciano que tiene, como tantas personas, muchas cosas que contar e, incluso, algún secreto que ocultar… Así, como si se tratara de un enorme puzzle en el que encajar muchas y complejas piezas, el viejo Ezequiel le irá relatando la historia de su familia, mientras ella le ofrecerá la versión árabe.

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