Nostalgia, qué bonito sentimiento y cuántas mariposas hace revolotear en nuestros estómagos. Quizás a muchos de vosotros os sugiera una emoción más triste que palpitante, a la melancolía por un recuerdo pasado que lamentamos no tener en el presente. Pero para mí la nostalgia puede ser también algo positivo: un detalle que te hace rememorar buenos momentos con una sonrisa que se debate por salir entre nuestros labios.

Os estaréis preguntando por qué hablo aquí de nostalgia. Precisamente, porque estos días estoy leyendo Harry Potter y el legado maldito y una multitud de recuerdos escondidos han regresado a mi mente para quedarse de nuevo durante unas cuantas semanas más (y admito que, probablemente, hasta que vuelva a coger la colección de Harry Potter desde que, con 11 años, descubrió la piedra filosofal). Ello me ha dado que pensar en la capacidad que tienen los libros para evocar esos recuerdos agazapados que descansan esperando a ser destapados y deseando ser traídos a la vida de nuevo.

Libros que se vuelven a leer, siempre con una nueva perspectiva y en un momento diferente de la vida, pero que nos permiten volver a revivir los pensamientos de aquella primera vez que los leímos, los lugares donde íbamos descubriendo sus líneas y el momento de la vida en el que estábamos.

Libros que se abren por primera vez pero inmediatamente nos llevan a otros espacios y otras ocasiones, o nos trasladan a emociones ya vividas con textos diferentes.

Y libros que suceden a otros, historias que continúan y que se retoman años después. Éstos son mis favoritos, los títulos que te permiten conocer el desarrollo de los protagonistas, qué les ha ocurrido y cómo han ido evolucionando paralelamente a ti. Es el caso de Harry Potter y el legado maldito, el idolatrado y querido Harry años después; de Mejor Manolo (Elvira Lindo) con un Manolito Gafotas adolescente, o de  la Trilogía The Century de Ken Follet. Y aunque como os decía aún estoy disfrutando con el primero, estoy convencida de que no fallo si digo que es uno de los que más buenos recuerdos me ha traído, y más anhelo de lectura ya conocida me ha suscitado.

¿Qué pensáis vosotros de esa nostalgia lectora? ¿Con qué libros os ha ocurrido?

¡Muchas gracias por leerme y que sigáis leyendo felices y nostálgicos!

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