La intuición es esa percepción interior que nos envía señales de vez en cuando para avisarnos de que nos mantengamos atentos con los ojos bien abiertos. Hace unas semanas la intuición me alertó sobre un libro que encontré en un directorio, Polvos de fuego, y decidí hacerle caso a ver qué me encontraba. Afortunadamente fue un acierto.

Polvos de fuego es una novela entretenida, con una trama que no se resuelve hasta las mismas líneas finales, y de muy rápida lectura -tanto por su longitud de apenas 200 páginas, como por su acción continua-. Con un título que aparentemente puede no decirnos nada, en realidad anticipa mucho más de lo que pueda parecer y nos da las claves de la historia.

Los personajes son muchos y con nombres que, al menos en España, son más propios de la generación de nuestros abuelos y anteriores que de la nuestra. Personalmente, don Anselmo, el protagonista, me ha despertado algo de rechazo; quizá por su papel de líder del pueblo sin ser ninguna autoridad, quizá por tratarse del único que parece tener dos dedos de frente en Paraíso, o puede que por su constante afán de encontrar al culpable por encima de todas las cosas. Sin embargo, otros como Mariangélica o el Gato, auténticos supervivientes, han despertado mayores simpatías durante mi lectura.

Los diálogos y el lenguaje empleado por el autor, excesivamente cultos en ocasiones, dibujan una perfecta “novela sepia”; un libro que bien podría haber sido escrito hace 30 o 40 años y que respira una esencia especial a aquella época. Por ello, no la indicaría apta para cualquier lector; como ha ocurrido en otras ocasiones, considero que solamente aquellos acostumbrados a leer muchos y diferentes tipos de libros pueden seguirla mejor. Que no digo que los demás no, pero es probable que prefieran otro tipo de lectura.

No obstante, para mí es una obra muy completa, excelentemente escrita y correctamente estructurada, con una trama y unas identidades perfectamente ideadas y transmitidas. Desde aquí os animo a que la descubráis y la saboreéis despacio, como se hace con el buen vino.

Me gustaría hacer una mención especial a Roberto Casín, autor del libro. Muchas gracias por dejarme leerla y más gracias aún por despertarme estos días el halo de los grandes libros de antaño. Ha sido todo un placer leerte.

Por favor, haced caso de vuestra intuición, y especialmente cuando se trate de libros. Seguro que como a mí en este caso, no os fallará.

 

Lo mejor. La trama, su personalidad de libro de décadas pasadas, el desenlace.

Lo peor. La profusión de personajes, el carácter de don Anselmo.

Dónde leerlo. Por la noche en el sofá de casa, un desahogo para terminar el día.

 

Sinopsis (Fuente Amazon)

Un enigma de siglos. Sueños indescifrables. Una avioneta que se estrella cargada de droga en una playa. Asesinatos, misterio e intriga en un pequeño pueblo que vive herméticamente atado a su pasado. Una historia de pasiones, amor y venganza con un inesperado desenlace y en la que lo mágico se funde con lo real. Todo de la mano de personajes fascinantes: el intrépido patriarca don Anselmo Montero, el vehemente cura Aristeo, el pintoresco cuatrero Indalecio o la ingeniosa prostituta Mariangélica.

Anuncios