¡Qué alegría traen estos días soleados en los que se respira primavera! Por fin llega la luz que tanto caracteriza nuestro país y, con ello, también las ganas de leer libros ligeros y divertidos.

Es cierto que siempre se ha dicho que “segundas partes nunca fueron buenas”, pero yo soy más de la opinión de que cada libro tiene su momento, y seguramente La venganza viste de Prada, del que os voy a hablar, no sea una obra de cabecera ni un gran título para guardar entre las listas de los más vendidos o los más recomendados. Es un libro rápido, fácil de leer y muy apropiado para estos días en los que es más fácil sacarnos una sonrisa, o en los que lo último que nos apetezca sea imbuirnos en una trama profunda y compleja.

Simplicidad y capacidad de distracción son para mí las claves de La venganza viste de Prada. Como anticipaba, no podemos encontrar una trama profunda en la que descubrir grandes destinos o historias emocionantes. Se trata de la continuación del consabido El diablo viste de Prada, llevado a su adaptación cinematográfica y por lo que se llegó a conocer realmente. Nos encontramos con los mismos protagonistas 10 años después: una Andy más madura, una Emily que en realidad poco o nada ha cambiado respecto a su época en “Runway” y una Miranda Priestly cuya evolución se limita a la transformación en paralelo de la moda y las tendencias durante esta década. Personajes que se entremezclan en un contexto de alto standing y para los que su mayor problema será decidir si venden su propia revista “The Plunge” al grupo editorial Elias-Clark (del que la propia Miranda es dueña).

Con un lenguaje coloquial muy cercano al que empleamos en nuestro día a día, Lauren Weisberger hace muy fácil al lector el seguimiento de la trama y favorece que podamos sentirnos identificados con los protagonistas -especialmente con Andy- aun a pesar de tener estilos de vida tan diferentes (al menos en mi caso).

Los escenarios, o mejor dicho El Escenario, es el otro punto fuerte de la obra; aunque debo reconocer que probablemente juegue más influencia mi profundo y total enamoramiento con la ciudad de Nueva York, que el hecho de que podamos encontrar una excelente descripción o detalle de los emplazamientos. Los grandes rascacielos, las hamburgueserías Shake Shack o el magnífico Madison Square Garden son algunos de los lugares que aparecen en el libro y que, si conocéis, será fácil que podáis imaginar.

Respecto a la historia en sí misma, es cierto que se queda algo floja con respecto a su antecesora, que en su caso nos trajo un argumento diferente y original en aquel momento. No obstante, como también comentaba al inicio de este post, cada libro tiene su momento y, si sabemos qué esperar de cada uno y hasta dónde podemos pedir, podremos disfrutar siempre de éste y de cualquier otro.

¿Qué os pareció a vosotros? ¿Lo habéis leído u os quedasteis en la primera parte? Como siempre, muchas gracias por leerme y ¡feliz lectura!

 

Lo mejor. Poder conocer qué sucedió años después con la vida de los protagonistas de aquél fantástico El diablo viste de Prada.

Lo peor. El gran “problemón” que se crea Andy de una cuestión que verdaderamente no es tan importante.

Dónde leerlo. En un lugar distendido, con temperatura agradable y luz, mucha luz por todas partes.

Libroterapia. Este libro es adecuado para el manejo del estrés a través del aislamiento de los problemas y las preocupaciones.

 

Sinopsis (Fuente Casa del Libro)

Ha pasado casi una década desde que Andy Sachs dejó el trabajo «por el que un millón de chicas matarían», como ayudante de Miranda Priestly en la revista Runway, un sueño que resultó ser una pesadilla.
La vida de Andy ha mejorado mucho: ha montado su propia revista, que se ha convertido en un referente, y ha conocido al amor de su vida, Max Harrison, con el que está a punto de casarse. Pero el karma le juega una mala pasada y no deja que Andy se libere completamente del pasado. Pronto se da cuenta de que nada es lo que parece, ni su novio, ni su socia ni su propia carrera, y de que sus esfuerzos por construir una nueva vida la llevan de nuevo al infierno del que escapó diez años atrás.
Vuelve la jefa más odiosa de la historia de las jefas odiosas. Vuelve el diablo.

 

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