No se me ocurre una inspiración mejor para construir una heroína de novela: mi madre, mamá.

Porque las heroínas de novela son inteligentes, y mi madre lo es y mucho. Siempre sabe qué palabras tiene que decir para animarnos a mi padre, a mi hermana o a mí. Conoce perfectamente nuestro estado de ánimo con sólo mirarnos. Y es capaz de decirte sin error qué palabra de diez letras que acaba por A encaja en la definición del crucigrama.

Las heroínas de novela son luchadoras, y mi madre es más luchadora que nadie. En los momentos más difíciles nunca se ha rendido, pelea como la que más por seguir adelante y sale más fortalecida de todo. Es muy, muy fuerte.

Y las heroínas de novela son buenas,  y mi madre es la mejor de todas. Me encanta cómo sonríe y se ríe en momentos de alegría; cómo se preocupa por los demás y cómo, si ha sido necesario, ni siquiera se plantea si perdonar o no a alguien. Lo hace y punto, sin reservas y sin peros.

Gracias, mamá, por enseñarme a ser buena persona y animarme a conseguir todo lo que me planteo. Para mí, no hay una heroína de novela mejor. ¡Muchas felicidades en tu día!

Y para vosotr@s, ¿quién sería vuestra heroína de novela y por qué?

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