Es la primera vez que decido escribir sobre una obra antes de terminarlo; de hecho, aún me queda aproximadamente un cuarto de libro para llegar al final. Pero, ¿por qué? Porque siento que necesito contar todo lo que Patria está despertando en mí, emociones muy intensas que, muchas veces, me hacen detenerme después de un capítulo o de una frase para valorar lo que se dice, cómo se dice y qué diferentes puntos de vista podemos tener según el entorno que nos rodea.

La obra de Fernando Aramburu relata la vida de dos familias amigas y vecinas en un pequeño pueblo de Euskadi, y muestra cómo su situación y su relación va cambiando a medida que las amenazas al Txato (padre de una de las familias) van en aumento, y la implicación con la ETA de Joxe Mari (hijo mayor de la otra familia) es mayor.

¿Y qué decir? La narración es tan intensa y la caracterización de los personajes tan auténtica que, como os digo, el lector se transporta de lleno a sus vidas. Cuando “estoy” con el Txato siento angustia y miedo; me da mucha rabia que dejen de hablarme porque me han convertido en un señalado, siendo euskaldun como soy y habiendo dado trabajo a tantas y tantas personas del pueblo. Cuando leo a Joxian o a Gorka me siento atrapado en un entorno que me obliga a pensar como ellos. O cuando comparto mi tiempo con Arantxa me siento fuerte, segura de mí misma e independiente en mi forma de pensar y de actuar.

Sin embargo, y entiendo que aquí es donde entran mis ideales, cuando descubro a Miren siento rechazo. No comparto sus ideas, pero además su actitud déspota hacia incluso sus hijos me genera desconcierto y es la que, en más ocasiones, me ha hecho pararme antes de poder seguir.

La posibilidad de descubrir este “otro lado”, lugar en el que nunca habría podido ponerme de otro modo, como os digo, me ha abierto la puerta a otras realidades. Y sobre todo me está enseñando cuál es el quid de “su cuestión”, por qué defendían esto o aquello y el por qué de sus acciones. Aunque, como digo, no lo comparto, y eso es precisamente lo que de tanto en cuanto me obliga a parar.

En fin, quería contároslo antes de terminar de leerlo al completo para que tuvierais un anticipo. ¿Qué os está pareciendo a vosotr@s? ¿Habéis conseguido leerlo del tirón?

Como siempre, muchas gracias por leerme y ¡feliz lectura!

 

* Nota: La imagen, fotos de presos de ETA en el centro de Mondragón,en marzode 2009. JAVIER HERNÁNDEZ JUANTEGUI / ATLAS

 

 

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