Miedo y pena. Sobre todo ésta última se ha instalado en mi corazón a medida que avanzaba entre las páginas de Patria.

Hace unos días publiqué un post con las impresiones que me estaba causando el libro hasta ese momento. Ahora que lo he terminado y estoy en período de reflexión puedo decir que se confirman, pero que hay mucho más.

Fernando Aramburu aprovecha magistralmente el poder de las palabras para plantar en nuestro interior muchas y muy intensas emociones. Me ha sorprendido enormemente su capacidad para hacernos vivir situaciones de tensión como si estuviéramos allí mismo. Un enorme bravo desde aquí a una historia más grande todavía.

Como también os conté, la historia transcurre entre un pequeño pueblo guipuzcoano y San Sebastián, donde Bittori se ve obligada a mudarse tras  el asesinato de su marido, el Txato, por ETA y el acoso al que se ve sometida su familia en su propio pueblo. Tranquil@s, no estoy haciendo ningún spoiler, pues el mencionado atentado es el eje central de la obra. Aramburu nos hace partícipes de este hecho, mostrándonos la vida de estas personas años antes, durante y después; también nos enseña la trama desde el ángulo de diferentes personajes: los componentes de la familia de Bittori y el Txato, y la familia de Miren y Joxian (amigos íntimos en el pasado y enemigos íntimos ahora tras el ingreso de uno de sus hijos en la propia ETA).

Me ha gustado mucho del libro un punto de vista desconocido y nuevo, al menos para mí, de tres cosas principalmente:

  • La capacidad de despertar miedo y tensión con la narración del acoso creciente de un pueblo abertzale en el que no se puede estar abiertamente en desacuerdo con la mayoría. Esos sentimientos de verdad afloraron en mi ser y me hicieron imaginarme en primera persona como debía ser vivir esa situación.
  • El descubrimiento de los pensamientos que llevan a una persona o a una familia a ponerse del lado terrorista, con sus argumentos y la defensa de hechos que, para mí, nunca serían defendibles.
  • La visualización de “cómo la vida sigue”; cómo afronta una familia la continuidad de sus vidas tras perder a un ser querido en un atentado terrorista.

Los personajes, dejando de lado la historia, son el otro gran punto fuerte de Patria. Su forma de hablar, sus vidas, y los pensamientos que los llevan a actuar como lo hacen, contribuyen a construir una historia que quedará en mis pensamientos (y en los de todos aquellos que la leáis) durante mucho, mucho tiempo.

Al principio de todo os comentaba que la pena es el sentimiento final que me invade cuando me paro a pensar en todo lo que me ha deparado Patria. Pero el poder del perdón y de la esperanza, pensándolo bien, le hacen fuertemente la competencia. Gran final que espero que podáis leer como he hecho yo.

Os animo a tod@s a que descubráis esta gran obra maestra. Muchas gracias por leerme y ¡feliz lectura!

 

Lo mejor. La explosión de sentimientos que generan las palabras, solas y en su conjunto.

Lo peor. El miedo, la crudeza de muchas situaciones y la certeza de que muchas han sido desconocidas o ignoradas hasta ahora.

Dónde leerlo. En el sofá de casa, momentos tranquilos que no interfieran en la lectura. Evitar la noche, leer antes de dormir puede provocar pesadillas (lo digo por experiencia).

Libroterapia. Este libro nos enseñará el poder de luchar por seguir adelante y la fortaleza de perdonar y encontrar el perdón.

 

Sinopsis (Fuente Casa del Libro)

El retablo definitivo sobre más de 30 años de la vida en Euskadi bajo el terrorismo.
El día en que ETA anuncia el abandono de las armas, Bittori se dirige al cementerio para contarle a la tumba de su marido el Txato, asesinado por los terroristas, que ha decidido volver a la casa donde vivieron. ¿Podrá convivir con quienes la acosaron antes y después del atentado que trastocó su vida y la de su familia? ¿Podrá saber quién fue el encapuchado que un día lluvioso mató a su marido, cuando volvía de su empresa de transportes? Por más que llegue a escondidas, la presencia de Bittori alterará la falsa tranquilidad del pueblo, sobre todo de su vecina Miren, amiga íntima en otro tiempo, y madre de Joxe Mari, un terrorista encarcelado y sospechoso de los peores temores de Bittori. ¿Qué pasó entre esas dos mujeres? ¿Qué ha envenenado la vida de sus hijos y sus maridos tan unidos en el pasado? Con sus desgarros disimulados y sus convicciones inquebrantables, con sus heridas y sus valentías, la historia incandescente de sus vidas antes y después del cráter que fue la muerte del Txato, nos habla de la imposibilidad de olvidar y de la necesidad de perdón en una comunidad rota por el fanatismo político.

 

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