Ahora ya, sí que sí, el verano ha llegado para quedarse y además va para largo, así que es el momento de hacernos con un buen repertorio de títulos refrescantes para que nos acompañen en maletas, hamacas, toallas y terrazas. ¡No me diréis que no os estoy ofreciendo un plan apetecible!

Para mí, un libro veraniego tiene que cumplir con tres requisitos imprescindibles:

  • Adictivo, con un lenguaje fresco y un ritmo rápido. Que enganche y que sea fácil de leer.
  • Que transcurra en entornos bucólicos o lugares emblemáticos. Un pequeño pueblo del centro de los Estados Unidos con un bar donde una amable y entrometida camarera sirva café todas las mañanas o la campiña inglesa, son tan válidos como el centro de Manhattan. No sirven ubicaciones difusas o el CERN, por poner un ejemplo.
  • Que tenga acción. Aventuras (o desventuras, y casi más éstas que las primeras), anécdotas, viajes en el tiempo, discusiones y peleas… Las historias contemplativas, definitivamente, las podemos dejar para cuando las hojas de los árboles comiencen a caerse.

Podría señalar alguno más, pero cumpliendo estos tres básicos podemos definir los libros como aptos para esta época estival.

Siguiendo estas sencillas reglas voy a aprovechar para recomendaros algunos de mis favoritos. Como os digo, no se trata de libros profundos (aunque siempre podemos encontrar grandes sorpresas), pero sí nos dejarán grandes momentos (la siesta es uno de mis favoritos; me encanta evocar esos momentos con mi libro bajo el brazo durante el resto del año). Aquí os dejo una pequeña selección:

El diablo viste de Prada/ La venganza viste de Prada, de Lauren Weisberger. Con un argumento muy simple y situaciones y embrollos que nos harán mordernos la lengua en más de una ocasión, se convierten en dos compañeros perfectos para las noches de terraza y patio.

Maldito Karma/ Una familia feliz/ Yo, mí, me… Contigo, de David Safier. Sin duda Safier se convierte en un referente veraniego en lo que a lectura se refiere, y nos deja obras muy divertidas con situaciones atípicas que nos arrancarán más que sonrisas en los largos días de playa.

La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Joël Dicker. Diferente de los anteriores, en este caso la trama es más enrevesada y profunda, pero el lenguaje fresco, la excelente composición de los personajes y la ambientación de la historia nos atraparán desde el primer capítulo y no podremos dejar de leer ni cuando el frescor emanante de la piscina nos comience a tentar.

Te llevaré a un lugar donde todo es posible, de Laurent Gounelle. Este fantástico libro lo leí el verano pasado (tengo aún pendiente haceros la reseña, pero os dejo aquí la que hicieron en el blog La Piedra de Sísifo, que lo resume a la perfección, para que podáis saber un poco más sobre él). La verdad es que no he encontrado demasiadas referencias sobre el mismo y no llego a entender por qué; es una obra fantástica, original y diferente, y ciertamente muy apropiada para esta época del año. Una trama única, unos personajes que llegarán a despertarnos ternura y un final sorprendente que hacen las delicias del lector. Altamente recomendable.

El último Catón/ Todo bajo el cielo, de Matilde Asensi. Estos son otros de los que nos presentan tramas más elaboradas e historias más profundas, pero igualmente atrayentes, con dos argumentos que combinan historia y aventuras y que no nos permitirán siquiera pestañear o desviar la vista para comernos el helado que nos espera en la mesa.

 

Por supuesto hay muchos más, espero que entre ellos se encuentren los que tengo yo preparados para estas próximas semanas. Prometo contaros sobre ellos y confirmaros si se añaden a la lista estival.

¿Qué libros tenéis vosotr@ss en vuestra lista para el verano? Animaos y contadme, ¡quizás entre todos descubramos pequeños nuevos tesoros que merezca la pena llevarse con la toalla y la sombrilla! (y en mi caso, también la crema de SFP 50).

Muchas gracias por leerme y ¡feliz lectura!

 

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