Lo que pienso cuando empiezo un libro: ¿Será como espero? ¿Me gustará? ¿Me hará pensar? ¿Me tendrá entretenida?

Lo que pienso ahora que he leído Makuba: ¡Sin palabras!

Reconozco que cuando la autora, Maruja Moyano, se puso en contacto conmigo y pude leer la sinopsis de la obra me cautivó el argumento y ciertamente esperaba que me fuera a gustar. Pero ha sido mucho más; una combinación de entretenimiento, adicción y conciencia. Tres ingredientes que hacen de ella, para mí, un ‘must’ para tod@s l@s lectores a l@s que nos gusta descubrir todo tipo de géneros.

La historia cuenta la aventura en la que se embarca una famosa pintora española, Marta Mingot, cuando decide viajar hasta la República Democrática del Congo para encontrar la ciudad de Makuba, un sueño que se había convertido en obsesión. En este viaje sucederán diferentes acontecimientos en los que conocerá al periodista Pablo Coloma, también español, y al congoleño Kafulu, con los que vivirá una auténtica desventura que le hará volver años después con un objetivo muy distinto.

El argumento ya es original por sí mismo. Desde que aprendí a leer he leído mucho y muy variado, y poco había encontrado hasta ahora sobre aventuras en África, y menos aún sobre la República Democrática del Congo (hasta donde yo he visto los genocidios de Ruanda se han llevado casi todo el protagonismo hasta ahora). Pero el verdadero valor de esta obra se encuentra en la conciencia que despierta. Mientras conocemos el devenir de Marta, Pablo y los demás personajes, aprendemos historia del país, imaginamos su espectacular geografía, y descubrimos el horror de lo que allí viene ocurriendo desde hace ya muchos años (con las minas de Coltán, con los soldados de todas las facciones y las personas desplazadas, con los refugiados, el feminicidio… y en fin, una larga lista que tristemente parece no terminar). Os recomiendo que veáis este fragmento de un programa que ponían en televisión aquí en España y donde se trató el tema de la explotación en las minas de Coltán, para que os hagáis una idea de algunos aspectos que se relatan en Makuba.

Volviendo al libro, cuando llegué a la página final me quedé pensando durante unos cuantos minutos en lo que había leído. En la suerte que tenemos de haber nacido en el ‘lado tranquilo’ del planeta y en lo poco o nada que recibimos de información real de lo que está pasando en esos otros lugares. Pensé en que nunca he hecho nada por ayudarles, en que compré mi último teléfono sin considerar de dónde procedían los materiales con los que se había construido, y en los malditos intereses económicos que se anteponen a todo lo demás.

Definitivamente un gran libro que guarda una historia enorme, digna de compartir sillón con cualquier lector. Si tuviera que decir algo en su contra, solamente diría que me ha dejado con ganas de más; de más historia, de más aventuras y de más páginas.

Como resumen perfecto de lo que se narra, os dejo una frase de uno de sus protagonistas y que señala también la autora en su epílogo: “África grandiosa, inmensa y rica. Hermosa África. Amada, ansiada, machacada, saqueada, maltratada. Es la puta que todos se benefician, pero a la que nunca pagan”. ¡Que lo disfrutéis!

Por último, quiero dar unas gracias inmensas a Maruja Moyano por haberme dado la oportunidad de descubrir y leer un libro tan grande y tan intenso. Espero que tengas mucha suerte en el mundo literario y que podamos leer muchas cosas tuyas más. ¡¡Gracias!!

Y como siempre os digo, muchas gracias por leerme y ¡feliz lectura!

Lo mejor. La humanidad de la obra, la historia y las personas que le dan forma son impresionantes.

Lo peor. Sabe a poco, se hace cortita y deja con ganas de saber más.

Dónde leerlo. Aunque sentados en casa es buen momento, leerlo en transporte público y poder comparar in situados realidades tan opuestas marca mucho.

Libroterapia. Este libro es ideal para despertar la conciencia de un más allá peligroso, asesino e interesado. Una vuelta de tuerca a nuestra la comodidad en la que vivimos.


Sinopsis (Fuente Amazon)

Cuando Marta Mingot llegó por primera vez al Congo en 2001, en los flamantes inicios de su carrera artística, lo hizo atraída por las historias que aquel atractivo belga le contó sobre Makuba, el mítico lugar del que él procedía. Aquel viaje cambió completamente no solo su visión del mundo, sino toda su vida.

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